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Debo
confesar que durante los primeros momentos me sentí sobrecogido
por un cura que representaba lo peor de una especie de clérigos
todavía invictos, rabilargos y pedantes. Juan Miguel hacía
filigranas con el papel de cura episcopaliano, así que me fué
fácil hacerlo adicto a la cerveza.
A
pesar de lo cual, María y yo intentamos en repetidas ocasiones
hipnotizarlo por el estúpido método de "hacer que
haces". Juan Miguel hacía que hacía y lo hacía siempre
bien. Así que abandonamos el método y nos hicimos un llavero.
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Foto: Manuel Brágimo |
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La
foto de Brágimo da una idea perfecta del entorno donde nos
movimos. Doy aquí las gracias a Jesús, que tuvo la gentileza de
poner a nuestra entera disposición el "Café Gijón".
Yo había solicitado un bar que reuniera determinadas
características. Allí estaban todas las cualidades requeridas.
En
la imagen, el actor ensaya un gesto que luego debe hacer el
personaje. Y mientras tanto el equipo ultima los preparativos de
la siguiente toma.
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Foto: Manuel Brágimo |
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"Cervecita
milagrosa" requería una intervención especial en cuanto a
diseño se refiere. Del contexto narrativo se desprendía casi sin
querer la imagen y el estilo que debía seguir el diseño del
etiquetaje. Pero había que hacerlo. Me pregunté a quién podía
confiar este delicadísimo trabajo y tarde una fracción de
nanosegundo en responderme: Daniel Martínez, de la empresa
"MDC Diseño Gráfico".
Momento
este para agradecer públicamente a Daniel el esfuerzo, la genial
iconografía, la concreción... y el desarrollo del conjunto del
trabajo en un tiempo record. El resultado es magnífico. Espero
que en la película funcione tan bien como en la foto.
Por
cierto, en el rodaje de "El puente de Pitágoras"
atendí una sugerencia del actor Juan Miguel Ruiz, e incorporé
una "cervecita milagrosa". O sea, hicimos product
placement con nuestra propia cerveza.
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Foto: Manuel Brágimo |
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Daniel
descansa. La pértiga también, en su regazo. Al fondo, fuera del
bar, Jesús, el propietario, se da un respiro.
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Foto: Mar Ortega |
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La
transformación de un auxiliar de producción en material de
atrezzo tipo santo de madera policromada, pasa por las expertas
manos de una de nuestras maquilladoras. Por la foto no puedo
distinguir si esa uña quebrada pertenede a Beatriz, a Maria de
Gracia o a Patricia. Sí creo poder determinar que el escorzo de
santo pertenece a Jorge. San Jorge, claro.
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Foto: Mar Ortega |
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Un
ensayo en el más allá con cervecita del más acá. Bueno, con
cervecita de aquí mismo. En adelante es probable que a quien le
de al tarro como le dan estos de la foto, se le diga: "¡menudo hachazo tienes, tío!"
Nuestros
santos eran Jorge, Alvaro y Miguel, reconvertidos, como antes
señalé. Plan RENOVE: convierta un santo inútil en un borrachín
de lujo.
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Foto: Mar Ortega |
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Una
parada en el rodaje para comer. Buena temperatura, lugar
agradable, servicio de primera calidad. De izquierda a derecha
siguiendo la circunferencia en torno a la mesa: Belén Carrión,
David Regueiro, el menda, Jose Carlos, Miguel, Julio (tapado) y
Daniel. Al fondo, gozando de la soledad del actor, Juan Miguel
Ruiz, el cura.
¿Algún
problema? Apenas uno: producción intentaba solucionar el rodaje
de la siguiente jornada... sin actrices. Recuerdo que le dije:
"Belén, no quiero conocer inconvenientes, sólo háblame para
darme noticia de que todo está solucionado". Cuando el
rodaje está en marcha, la dirección de producción tiene una
alta responsabilidad y un compromiso no escrito por el cual debe
mantener aislado al director en una urna de cristal acolchada,
impermeabilizada, higienizada, aséptica, insonora y dulce. El
director debe vivir el rodaje desde la tribuna del conocimiento,
ese lugar inespecífico del pensamiento donde sólo habitan
nereidas y tragasables.
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Foto: Mar Ortega |
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Da
gusto verlos de espalda. Madera policromada hecha carne gracias al
misterio desvelado de una transubstanciación apócrifa.
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¿Qué va a ser?
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¡Una cervecita milagrosa!
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¡Una cervecita milagrosa!
-
¡Una cervecita milagrosa!
Y
al fondo, el cuadro "El cristo que se las pira",
estratégicamente situado para que pueda meter de penalty, en la
caja registradora, las monedas de los beatíficos clientes.
En
primer término espera la claqueta: escena 22, plano 3, toma 1.
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Foto: Mar Ortega |
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Nunca
he conocido a un eléctrico enfadado. No sé qué tiene esta
profesión pero en ella se da una tipología que suscita mi
admiración. Por ejemplo, Xavi. Siempre de buen humor. Imaginen
ustedes el trasiego de materiales y el "no parar"
después de toda una jornada. No importa, ¿qué hay que hacer
ahora?
Xavi
nos sorprendió a todos por su buen rollo y su continua
disposición favorable. Jamás un mal gesto. Participativo
siempre. Gracias por tu presencia en este rodaje, Xavier. Tu
proceder lo ha hecho más fácil.
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Foto: Mar Ortega |
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Andreu
a lo suyo, porque el foco ha de tener siempre su valor exacto.
Luego hablaré de Andreu, al que le debo un poco más de tiempo
que a los demás, porque le atendí menos. Tras el visor, Juan,
operador, capaz del ensimismamiento que todo operador debe tener
en esos momentos en los que entre dios y uno no existe la menor
diferencia. Ateos incluidos. No sé si Juan es ateo, no importa,
pero a mi me gustaría que lo fuera para ajustar bien el foco de
esta reflexión tan gratuita.
Edu
y yo miramos alguna imagen en el minicombo de la cámara, buscando
quizá una apreciación común. Tras de mi intuyo la silueta de
Julio, de quien hablaré luego, seguramente ajustando parámetros
inexplicables en la curvas gaussianas de la HD.
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Foto: Mar Ortega |
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