En esta foto
Beatriz consiente en recibir un masaje por parte de Jorge, experto
hasta ese momento en santidad pero que de repente apuntó maneras
de fisioterapeuta. Todo lo que es vocacional acaba saliendo a la
luz. La paciencia de San Jorge mientras
Beatriz convertía en madera de chopo holandés su carne
española, aquí ha mudado a ternura, "tímida ternura
temblorosa" de Cernuda. Beatriz se
había ganado a pulso varias sesiones como esta. Yo mismo le debo
alguna en tanto símbolo de gratitud por su dedicación y su
entereza. Tuvo fiebre los dos primeros días de rodaje y sin
embargo aguantó el trabajo sin alterarse. Jorge santo, sí,
pero Beatriz mártir. |
Foto: Mar Ortega |
Paramos para comer
sentados y relajar un poco la tensión del momento. Lía y Daniel
compartieron la distancia de dos bocatas y hablaron de sonido y
gastronomía. "Líame" es el nombre del restaurante que
Lía regenta en Madrid. Tal vez se citaran para cenar allí algún
día... (Mi abuela decía a menudo: "piensa el pecador que
todos son de su condición") |
Foto: Mar Ortega |
Álvaro aceptó
ser el tercer santo y ya en la primera ceja sólo le faltaba el
aura. La transformación ha de ser siempre interior si queremos
que se vea por fuera. |
Foto: Mar Ortega |
Eduardo Martín,
"Edu", capitán de yate en los mares del sonido. Este
buen amigo es un atípico sonidista que atesora la flema del
inglés y el ingenio sesteante del manchego. Tiene en su único
hueso una novela vivida que le ha hecho buena persona. Gracias a
él fue posible iniciar el rodaje de "Cervecita
milagrosa"... y también a él debemos haber podido concluir
"El puente de Pitágoras". La experiencia y la rayadura
se acompañan siempre como dos amigas inseparables; sólo son
buenas cuando no se agreden. Edu, almirante, un
placer haberte conocido. |
Foto: Mar Ortega |
| "Nadie comprende mejor los
misterios de la religión que aquellos que han perdido la facultad
de razonar". Fdo: Voltaire. |
Foto: Mar Ortega |
Dulce niña, Leti.
¡Cuánta energía y cuántas ganas de aprenderlo todo! Fue capaz
de estar simultáneamente en varios sitios a la vez, sin darse
importancia. También supo multiplicar sus brazos para sujetar
docenas de cables mientras simultáneamente cantaba claqueta.
Parecía un pulpo... Aunque el mérito no estuvo en ese alarde
circense, minimalista y repetitivo, sino en la permanente sonrisa,
limpia y blanca. Y en la eficiencia. |
Foto: Mar Ortega |
"Confieso que
he sido malo..." José Carlos parece
contarle pecadillos al cura y Juan Miguel, en su papel, debe estar
pensando si su mano derecha ha de bendecir o, más sencillamente,
sacudirle una hostia reglamentaria. En fin, seguramente me paso de
pie. Probablemente ocurriera al contrario y era José Carlos quien
orientaba al cura respecto a los asuntos cotidianos entre
bambalinas. No en vano son dos actores cuitando... |
Foto: Mar Ortega |
Inmaculada Vallejo
ha resultado una eficaz auxiliar de producción. En la ermita
participó activamente en todo momento, tanto que, para hacerle la
foto sentada, ha sido necesario recurrir al fotomontaje. Al
fondo, Alex y María, practican el lenguaje de los signos: uno se
toca la nariz tal que así, la otra se toca la oreja tal que asá,
lo cual quiere decir que: - ¿Cómo lo ves?
¿Nos dará tiempo a rodar todos los planos que nos faltan? -
Ni de coña. |
Foto: Mar Ortega |
Andreu, serio,
concentrado siempre en su oficio, amable. Leti, esta vez sin
alardes de calamar, claqueta en ristre. Intercambian información
sobre el plano que se avecina. Al fondo,
aunque la foto nos esconde por contraste el rostro de lo que
parece un mirón, puedo deciros que... que efectivamente se trata
de un mirón, pero no de uno cualquiera, sino de mi buen amigo
Manuel Adámez, a quien debemos el concurso que logró la
localización paredeña. Estuvo allí, dándonos su apoyo moral,
que en esos momentos hace mucha falta. Lo juro. |
Foto: Mar Ortega |
Alucinante. La
última vez que se puso de rodillas fue cuando le obligaron a
hacer lo que llaman "primera comunión". Arrebato
místico. A lo peor ha recobrado la fe que nunca tuvo. ¡Joder,
doctor, lo perdemos, lo estamos perdiendo! Le
pregunté: ¿te ocurre algo? Respondió
suavemente: No me encuentro bien. Creo que he visto dos santos
iguales rascándose el culo. Tercié: De ahí
que te hinques de rodillas. Concluyó: De
ahí. |
Foto: Mar Ortega |
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