María -le dije-,
acércate a Juan Miguel y le recuerdas que estamos en el momento
interpretativo número 1, o sea "sereno". Debo
señalar que el actor tenía marcados tres momentos
interpretativos que dimos en llamar "sereno",
perjudicado" y "cagao", respectivamente. Ni
qué decir tiene que Juan Miguel ha sabido marcar las diferencias
de manera extraordinaria. Lo ha hecho tan deputamadre que ya somos
muchos los que creemos que a partir de ahora va a ser el nuevo
cura del cine español. Para empezar repite papel en "El
puente de Pitágoras" (aportando registro festivo). En
la foto, María copia el gesto del momento número 1 e intenta
memorizar la concentración de Juan Miguel. -
O está rezando o está dormido, no me he atrevido a molestarle. Puntualicé
que los actores ni duermen ni rezan: interpretan. -
Entonces -añadió María- es que está en el momento 1. No hace
falta recordarle nada. |
Foto: Mar Ortega |
Belén y Patricia
dan escolta a nuestro trío santoral: Miguel, Álvaro y Jorge. El
oportuno y adecuado vestuario es obra de Águeda Maestro, que ha
sabido aportar el toque de letrina histórica a unas supuestas
esculturas debidas a la mano temblorosa de un cuñado de
Berruguete. |
Foto: Mar Ortega |
... aunque todo
hay que decirlo: lote subasta sotheby, medallón refulgente y
prístino siglo XVI, corte del rey arturo, oro blanco y gemas,
zafiros y rubíes, bendecido por San Pío Nono. Un euro en el todo
a cien. ¡Los de atrezzo son la hostia! Detalle:
calidad madera de un rostro esculpido según los cánones
renacentistas y barnizado con laca mate de poliuretano. Santos
tan vivos como este no se verán jamás en ninguna exposición
catedralicia de retales y birutas policromadas como las que se
saca de la manga la fundación pedantemente intitulada
"Edades del Hombre" (¿De qué hombre?) |
Foto: Mar Ortega |
¿De qué hombres?
En plural. Ahora me doy cuenta de que
podíamos exportar santos sanpedros o abrir franquicia,
como hicieron los curas con las edades. |
Foto: Mar Ortega |
Aurelio monta el estaribel,
Maribel. Por el morro. Y ya van tres. |
Foto: Mar Ortega |
Mar posa para
tres eternidades... Porque cuando se posa con un santo, se posa para
toda la eternidad, de modo que con tres... Y
algún cabrón agazapado que, por detrás del grupo,
rubrica. |
Foto: María López |
Las chicas de
caracterización y maquillaje posan con su obra,
demostrando que no han sido capaces de crear tres santos, sino
sólo dos santos y
medio.
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Foto: Mar Ortega |
En un álbum de
rodaje pasa que las fotos ocupan un lugar relativo, sin orden ni
concierto, y así ésta, que debía estar antes que ninguna otra
de santos y la tenemos aquí cerrando capítulo. Me
gusta de esta imagen la pose de Patricia, en un escorzo divino
(divino-de-la-muerte), y la de Miguel, entregado al destino. Y
por supuesto me gusta el camerino, rural-rural, como la propia
historia. |
Foto: Mar Ortega |
Tal que así. Aurelio
ensaya el gesto para grabar un plano detalle de la cervecita
cayendo al cesto de las cervecitas. Hubo
apuestas sobre el número de botellas que íbamos a romper. De
tres puntos, desde fuera del área... pero no cascó ni una. |
Foto: Mar Ortega |
Ese día
terminábamos de rodar en la ermita. Pipo lo celebra a su manera y
le concede a Juan una vuelta gratis en el tiovivo. |
Foto: Mar Ortega |
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