Preparando el
plano de cuando las monjitas se dejan ver en la iglesia. María
viene de ver y va a ver. Mientras tanto Julio está viendo lo que
se ve, Andreu mira a ver y Leti ve... la claqueta, que la había
perdido durante el alborozo del plano anterior. Vamos
a ver: hay planos donde todo se ve y planos donde no se ve
nada. |
Foto: Mar Ortega |
Lo de los santos
de madera policromada es un eufemismo de guión, naturalmente. Si
lo pilla Spielberg nos prepara un cartonpiedra digital de no te
menees... pero nunca hubieran tenido tales santos la grasia
que tienen los nuestros: mitad senadores romanos del imperio de
Diocleciano, mitad hijos de Zebedón, patrón de los gaiteros
astures. |
Foto: Mar Ortega |
Ensayamos uno de
los planos iniciales. El cura se arrodilla, le suena la artritis y
va hasta la mesa auxiliar para colgar el traje. Andreu y Juan, en
permanente compañía profesional, sacuden foco al actor mientras,
al fondo, Eduardo busca un sonido rebelde, María cuenta los
planos que no nos va a dar tiempo a rodar y yo pongo un SMS a San
Isidro Labrador porque, aunque el campo necesita lluvia, casi
mejor que aguante una semana más de sequía, pues mañana
empezamos con exteriores. San Isidro respondió: OK, menos curro. |
Foto: Mar Ortega |
El catering estuvo
siempre a punto. Desde la primera hora del primer día hasta la
última hora del último, en cualquier momento, todo aquel que
necesitó tomar algo, pudo hacerlo. Ensalada, bocata bonito avec
pimientés, tortillae patatorum, jamón pata negra, etc. Y bebida
a discreción, por supuesto. Luego, cada noche, cenita rica en los
mejores restaurantes de la ciudad. ¿Hubo alguna vez un rodaje
gastronómicamente mejor atendido? Lo dudo. |
Foto: Mar Ortega |
Las monjas
repusieron puntualmente las cervecitas milagrosas... |
Foto: María López |
¡Ah, Sor Kulinga..!
¿Verdad que dió perfectamente como monja llegada de las
misiones? No le pregunté a Lía Chapman si
alguna vez le habían requerido para un personaje como este. Sí
le dije que personalmente lamentaba mucho no tener la opción de
una monja, digamos... en bikini. Qué le vamos a hacer, perdimos
todos la oportunidad de contemplar un cuerpo perfecto. Otra vez
será. Bromas aparte, su papel
funcionó como yo esperaba. Y fue el complemento más adecuado al
de... |
Foto: Abbé Nozal |
... Sor Engracia.
Sonsoles Benedicto bordó el personaje mitad ingenuo mitad
bravucón y enteramente sometido que es Sor Engracia. Estoy
deseando meterme en montaje para disfrutar de los planos que les
hemos exprimido a estas dos monjas prototípicas. -
¡Valgame Dios, Schopenahuer..! |
Foto: Abbé Nozal |
Para no molestar
en exceso a nuestras actrices, de vez en cuando María se prestaba
para que el tándem Juan/Andreu hiciera foco. Y mientras tanto,
callandito, aprovechando que la imagen llega puntalmente a combo,
yo le tiraba fotitos de esta guisa para que, el día de mañana,
pueda verse dentro de pantalla, élla, que está destinada a estar
siempre afuera. Creedme: hemos compartido
rodaje con una de las futuras directoras del cine español. Una de
las grandes. Lo dejo escrito, para se sepa que yo lo vi en cuanto
lo vi... (De Perogrullo). |
Foto: Abbé Nozal |
Hecho el foco,
hecho el plano. Momento cumbre de la historia de la
"cervecita milagrosa". Sor Kulinga le dice a Sor
Engracia: ¿Por qué...? No puedo desvelar
aquí el misterio de la pregunta, sólo decir que es una
pregunta/piedra, escamoteada del angular del arco sobre el que se
sustenta la Iglesia Romana. Amén. |
Foto: Abbé Nozal |
¿Trabajas de día
o de noche? Son las doce de la noche, pero
rodamos INT/DÍA. Es lo que más me gusta del cine, que trabajamos
cuando queremos. De izquierda a derecha, en
primer término: San Miguel, Aurelio, Daniel, Andreu y Julio. Al
fondo, arriba, Belén e Inmaculada trasiegan telones. |
Foto: Abbé Nozal |
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