Exterior día
soleado cincuenta grados a la sombra. Un refrito para el sentido
común.
Neuronas al baño maría. Pobres monjitas de dios... y de hábito
preconciliar, de cuando sólo había gélidos inviernos en este
valle de lágrimas, hoy reconvertido en pequeño oasis, antesala
del desierto. Frase del día: ¡Joder, qué
calor! |
Foto: Manuel Brágimo |
Sonsoles Benedicto
y Lía Chapman entraron en sus respectivos personajes con la llave
de la maestría. Sor Engracia y Sor Kulinga pasearon los jardines
de la palentina Isla Dos Aguas como si fueran dos conocidas
conventuales de toda la vida. En el diálogo
que ambas mantienen a lo largo de la película, está la sal y la
pimienta. La justa medida de cada especia la pusieron ellas. |
Foto: Manuel Brágimo |
¿Alguna
coreografía especial? ¿Quizá un nuevo baile del verano? ¿Un
tic nervioso? ¿Una nueva especialidad (cien metros con
sombrilla)? Miren otra vez, por favor. ¿Y
si les digo que este buen hombre está a punto de salir corriendo
por la derecha de ustedes, o sea, por la izquierda de él? ¡Exacto:
es un dibujo animado! ¿Cómo dicen ustedes?
¿Que si es de la Disney? ¡No, no... de producción! Es Miguel,
que compagina labores como ayudante de producción y como
mantenedor de la web. De ahí el despilfarro energético: pasa de
güindos, utiliza Linux. Un fiera. Gracias
por tu colaboración, Miguel. Y por tu permanente disposición. |
Foto: Manuel Brágimo |
Esta
es la foto de Andreu. Pipo, Juan, Xavi
(sombrero azul), Julio y, al fondo, José Luis y Alvaro. Eléctericos,
cámara y catering. ¡Que aproveche! |
Foto: Manuel Brágimo |
A Sonsoles le
ajustan la toca mientras yo intento ajustarle a Lía un matiz que
que parecía estrangularle aún más que el disfraz extemporáneo
con que el clero aisló secularmente a las mujeres. Sor
Kulinga diría: hábito/cárcel a años luz de la sotana de los
curas. Monjitas de dios: subespecie mutante de hembra humana, con
absoluta capacidad de sometimiento a cualquier dogma absurdo,
valga la redundancia (dogma, absurdo, incluído Lars Von Trier). |
Foto: Manuel Brágimo |
Llegó al set una
becaria del periódico "El Norte de Castilla". El calor
era sofocante y la jornada presentaba un perfil amenazante, motín
incluido en el equipo de producción. La becaria traía una
formulario: - ¿Qué espera usted de esta
película? - Espero acabarla. |
Foto: Manuel Brágimo |
Daniel preparó su
chiringuito de sonido para resistir bajo un sol que derretía el
plomo de los conductos de riego. Cada vez que
me cruzaba con él se lo decía: te pareces mucho a Carlos, el
personaje de "El puente de Pitágoras". Y
él cada vez me respondía: ni cuando era niño hice teatro. -
Tú dirás lo que quieras, Dani, pero llevas el circo a cuestas.
Vives bajo la carpa. |
Foto: Manuel Brágimo |
Águeda veló en
todo momento por el rigor del planchado de cada toca y cada
verduguillo. Pero Águeda también
veló por la salud y el bienestar de nuestras dos sufridas
actrices. Aquí tenemos a las tres en un descanso del
rodaje. |
Foto: Manuel Brágimo |
Esa es la misión
de Eduardo: buscar y capturar y aniquilar ruidos inverosímiles
más allá del viento. Coleccionista de ondas. Amante del
silencio. Será por eso que todo
sonidista acaba tarde o temprano en alta mar. (Arrojado
al mar... ;) |
Foto: Manuel Brágimo |
Dura jornada bajo
el sol a pesar del pirulí impoluto que luce cada una de las
monjitas de dios. Sor Kulinga seguía
preguntándole cosas raras a Sor Engracia. -
¡Señor, qué cruz! (Daniel actuó como el
mejor pertiguista del mundo sin red, doble mortal hacia adelante). |
Foto: Manuel Brágimo |
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