Panorámica y
travellig haciéndole corte de mangas a la línea de horizonte, eso es un
plano de grúa. Y nuestra grúa fue lo más parecido que encontré
a una Condor Crane, solo que esta lleva su propio camión
incorporado. Además permite al foquista irse a vivir al lado del
diafragma, cosa que es de agradecer. Quince
metros de pluma... y con sombrilla. Me río de George Lucas. ¿Que
estas plataformas sólo se emplean en construcción? ¡Bueno, y yo
qué culpa tengo! |
Foto: María López |
Hay algo sobre los
planos de grúa que siempre me ha emocionado: sin ellos
"esa" imagen no es posible. Porque sin grúa,
"ese" emplazamiento es imposible. Perogrullo. Ahí
radica la magia. De ahí su permanente atractivo. |
Foto: María López |
Con el permiso de
Julio, que a buen seguro entenderá la necesidad de mostrar esta
foto... ¿o hay mejor manera de expresar hasta qué punto apretaba
el sol? Quizá mostrar la piel desnuda de
quienes no tuvimos la precaución de protegernos con cremas
adecuadas factor... ¿Cuál es el más
elevado factor de protección? Pues eso:
preguntad a Julio. |
Foto: María López |
Me pregunto el
número de veces que ha sido preciso trasladar, montar y
desmontar pantallas, sticos, ceferinos, palios, focos... y, por la noche
como al sol no hay quien lo mueva, allá que vamos con los HMI,
que cuestan un riñón por cada grado Kelvin. 5.600 riñones. Un
pasta. Un foie-gras. La magia llegará después, si es que ha de
llegar, que nunca se sabe... Y si tal ocurre,
tanto trasiego habrá merecido la pena. Mantengo la esperanza de
que, al menos en los planos del puente, la sinestesia producida
por el conjunto de esfuerzos, de lugar al fenómeno de una
naciente teoría sobre la risa inducida. |
Foto: Abbé Nozal |
Un
descanso en la mañana del día 21, jueves. Suena el teléfono: es
él. María atiende la llamada. - Cariño, te
echo de menos. Estoy bien, sí, pero...¡me gustaría tanto
tenerte aquí! Al otro lado: -
Lo siento... Mira la foto. Es verosimil. Pero
es ficción. Prueba esto otro: Un
descanso en la mañana del día 21, jueves. Suena el teléfono: es
él. María atiende la llamada. - Todos te
echamos de menos. Está bien, sí, pero...¡claro que le gustaría
tenerte aquí! Al otro lado: -
Lo siento... Mira la foto. ¿Te preguntas
cuál es la diferencia? Fácil: el teléfono es el mío. La
ficción es siempre más verosímil que la realidad. Por eso el
documental, si tiene pretensiones de reflejar crudamente el mundo
real, ha de recurrir al misterio. Esto lo
sabía putamadre Woody Allen cuando hizo "Zelig" hace
veinte años. Y aún antes Orson Welles, que se inventó
"Fraude" juntando retazos de puritita verdad. |
Foto: Abbé Nozal |
Me he tomado la
libertad de meter en la batidora del photosop dos fotos para sacar
esta tercera en scope. Pensé que merecía la pena el momento: a
punto de rodar el plano de la despedida de "Carlos", y a
punto de producirse la despedida de Daniel, nuestro microfonista y
la despedida del otro Daniel, el actor. Fuera
de la flamante furgoneta RENAULT, María repasa mentalmente la
construcción del plano siguiente, Eduardo espera el momento de la
acción porque ya tiene preparados los micros para el diálogo, y
Olga relee su texto para no tropezar con algún endecasílavo. |
Foto: Abbé Nozal |
Si ha de suceder,
sucederá. Siempre hay una primera vez. Procura
aquello que realmente deseas. Si quieres,
puedes. Para realizar tu sueño: tu
entusiasmo. Y lo
más importante: El cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma
de los cuadrados de los catetos. |
Foto: Abbé Nozal |
Este es el pie de
foto más fácil de cuantos hasta ahora he tenido que escribir. Son
las doce de la noche. Estamos cenando. Olga y María han terminado
lo que era -por distintos motivos- su primer día de rodaje. Y
sobran los dos párrafos anteriores. Y éste. |
Foto: Leticia Alonso |
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