Este es el modo en que Ramón
Arangüena atiende a los medios locales... Bueno,
a decir verdad es justamente al revés, o sea que así es como
huye Arangüena del paisanaje. Fue como abrir
la veda para la caza del reportero y alguien que entre el público
grita: - ¡Allí va Arangüena, a por él! Cuestión
de salvar el pellejo. Causa justificada. Lo
que resulta patente es que este hombre está en perfectas
condiciones para afrontar las próximas olimpiadas. ¡Joder, cómo
corre! - Vine engañado -dijo
posteriormente-, yo creí que debía hacer un papel en una peli y
mira... ¡Tuve que salir por piernas! |
Foto: Manuel Brágimo |
- ¿Dónde habéis
dicho que está Arangüena? - ¡Allá
va... a por él! |
Foto: Manuel Brágimo |
- ¡Que yo no soy
Arangüena, joder! (Gracias,
Rafael, por tu generosidad) |
Foto: Manuel Brágimo |
- ¡Policía!
¡Policía! ¡A mí la guardia! ¡Qué
momento del rodaje! Nunca he visto ni he leído que un equipo de
profesionales funcionara al cien por cien como nosotros lo hicimos
en ese momento... ¡y además disfrutara con tanta intensidad!
¿Sois capaces de mencionarme siquiera un nombre de alguno de
nosotros que no riera a carcajadas mientras duraron los planos que
rodamos aquella tarde mágica? |
Foto: Manuel Brágimo |
- ¡En el nombre
de dios yo os conmino a que detengáis vuestras aviesas
intenciones...! ¡Me cagüen la leche que habéis mamao...! Lo
del cura fue la guinda. Aquel día lo recordaremos todos con
especial cariño porque lo pasamos putamadre e hicimos un buen
trabajo. Yo creo que fue allí cuando verdaderamente hicimos
equipo. No sabría explicar cómo suceden estas cosas, que casi
traspasan la dimensión emocional para cobrar dimensión física,
tangible, evaluable. Pero, sí, el equipo venía de unas jornadas
muy duras, con mucha exigencia y, a pesar de que el plan de rodaje
debía cumplirse todavía en su plenitud, a partir de ese momento
todo fue más fácil, más dinámico, más dulce, más
natural. (Mi
agradecimiento a Juan Rueda, abandonado por la guardia real, y a
Juan Miguel Ruiz, a quien no salvó ni dios) |
Foto: Manuel Brágimo |
Tras la tempestad
siempre llega la calma. Belén, la directora de producción, se
toma unos momentos de relajo a lomos de un mito motero: la
Electra Guide. Punto. Harley Davisson. Punto. No hay comentarios.
Punto. ... Porque quienes hemos probado en
algún momento de nuestra vida la música celestial que produce la
harley cuando el puño acelera, sabemos que ni se puede
explicar ni se puede olvidar. |
Foto: Manuel Brágimo |
Unas notas
apresuradas sobre el depósito de la Harley... y allí estaba
Brágimo para ver en el pulidito cromado nuestros rostros. José
Carlos Maté comenta conmigo algunas cuestiones relevantes del
dossier que habríamos de pasar a los medios. En
un rodaje hay muchas funciones que no se ven pero son de vital
importancia. José Carlos supo llevar con responsabilidad y
eficacia su cometido. |
Foto: Manuel Brágimo |
Un ensayo: el
ministro, el alcalde y el cura saludan al público. Cuando
rodábamos estos planos supe que ahí nos jugábamos la película.
Planteamos la posibilidad de modificar el plan de rodaje, pasar
página y confiar en que al día siguiente tuviéramos suficiente
figuración. Tome la decisión de mantener la planificación y
arriesgar después en el montaje, pues de lo contrario no iba a
ser posible sacar adelante el mínimo de planos que garantizara la
historia. Pero la angustia que generó esta
decisión la arrastré durante muchos días, hasta que edité el
previo en mi retiro posterior de Tenerife y comprobé que...
¡había historia! |
Foto: Manuel Brágimo |
La guardia real
motorizada atraviesa el puente precediendo la llegada del
ministro... que pasa al lado de la furgoneta donde se supone que
Carlos y Carmela están haciendo el amor. Política
de foto tras las harleys y realidad social en el interior de la
furgoneta: dos actividades paralelas que, por definición, jamás
llegarán a cruzarse. |
Foto: Manuel Brágimo |
Un descanso.
Ramón Arangüena hacía el personaje de Ramón Arangüena, de
modo que apenas tuvo que estudiarse el texto. Coincidió el rodaje
con la reciente aparición de su último libro titulado
"Señor por qué te la has llevado. Te damos las
gracias", de modo que tuvo que enfrentarse a la firma de
autógrafos y dedicatorias. Gracias, Ramón,
por aceptar hacer de Ramón en la locura pitagórica de este
cortometraje. "Señor, por qué lo has traído. Te damos las
gracias". |
Foto: Manuel Brágimo |
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