Bueno... es una
historia que todo el mundo conoce: el ministro viene a nuestro
pequeño pueblo para inaugurar un puente... El protagonista es el
pueblo, claro, pero "la protagonista"... ¡ah, la
protagonista! Esta vez la protagonista va a ser la otra historia de "El puente...", la historia del
rodaje. Dos días antes de empezar la actriz "A" me dice
que no puede venir. Llamo urgentemente a la actriz "B":
imposible, no tiene tiempo de prepararse. La "C": que
está en Cancun, mi amol, sielito lindo. Llamo a Olga: que
vengas. Olga es como un diamante en estado de pedrusco, pero se
deja tallar como si fuera arcilla. Olga López fue desde el
principio la actriz "D". De repente supe que debía
haber sido desde el principio la "A". La única. Porque
Olga es realmente "Carmela", la protagonista. |
Foto: Abbé Nozal |
María y Aurelio,
mis ayudantes de dirección que cada día a las cuatro y cuarto
mudaban a tocagüevos, insistían: imposible rodar este
corto si, a falta de un día, no tenemos protas, nos falta un
alcalde, se van los técnicos de sonido, no ha llegado
"hombre-2", ignoramos si va a venir "hombre-1"
y aún falta por localizar la última escena. Sólo
hay una manera de conjurar el maleficio de que todo va a salir
mal: empezar bien. ¡Un momento!... Expliqué
que Carmela-personaje encontró el día anterior a la actriz que
habría de encarnarla, Olga, quien se pasó la noche ensayando con un
perchero victoriano... porque no teníamos actor para que le diera
la réplica. ¡A las ocho de la mañana del
día en que íbamos a rodar, tampoco teníamos actor para el papel de Carlos! Y
el perchero victoriano no valía, en fin, demasiado rígido, algo soso. Así
que llegó la hora... y llegó el momento de rodar la escena en la
que el policía, Jesús González, saluda a Carlos y
Carmela, que aparecen risueños en su furgoneta... De repente, ¡oh, sorpresa! Ellos. Risueños. |
Foto: Manuel Brágimo |
Carlos y Carmela
son una pareja perfecta, la pareja en estado puro, esa primera
pareja que todos tuvimos algún día lejano de nuestra historia,
cuando el puente que vamos a inaugurar ni siquiera era un boceto en los
planos del ingeniero. Y allí estaba esa
pareja, emergiendo junto a "el puente de Pitágoras",
haciéndose carne para el cine desde la primigenia nada, desde la
impronta animal de la progenitura (National Geographic). Olga
López, en el papel de Carmela, iniciaba una
interpretación breve pero hermosa. Y en el papel de Carlos,
con similar interpretación breve y hermosa, balbucía un actor
que nadie en el mundo sabía que estaba allí, dentro de Daniel
Martínez, que hasta ese instante había sido técnico de sonido
y, desde entonces, será actor. Fue cosa de
mirarle por la parte interior de la retina, por donde según el
monacato medieval se dejaba ver el duende. Luego se dijo que lo
que se ve, se ve sólo los viernes y no es el duende sino el alma.
Y más tarde, cuando supimos que los chinos no tienen alma y
algunos de nosotros tampoco, supimos también que por allí sólo
se ve la parte grande de nosotros mismos, ese lugar donde albergamos
la generosidad. Gracias, Daniel, por
permitirme ver lo que nadie todavía había
visto. |
Foto: Manuel Brágimo |
- ¿Viste? -
¡Joder, si no lo veo, no lo creo! Yo
insistí a María: - ¿Pero tú viste la
interpretación de Daniel? Me pongo las gafas y me las quito para
cerciorarme de que no estoy soñando. - Y que
lo digas -añadió María-, yo estoy como en el aire, ni sé cómo
es posible haberme subido aquí y que aún no me haya dado la
hostia. |
Foto: Manuel Brágimo |
¡Ah, el puente!
Un mes antes habíamos localizado más de una docena de puentes,
cada cual con sus peculiaridades favorables y sus pequeños
inconvenientes. Los dos finalistas en este
particular casting pontonero eran el de Viñalta, a las afueras de
la ciudad, y el de Villaumbrales, pequeño pueblo veinte
kilómetros al norte. Martín Sapia, que por entonces iba a ser el
director de fotografía, estuvo con Belén, con José Carlos y
conmigo anotando pros y contras. Elegimos el de Viñalta. Sin
embargo, una semana antes de empezar, a Martín Sapia le
ofrecieron un largometraje en Argentina... Y
paseándome la rabia de no poder contar con este buen profesional
y amigo, fuí a cruzar el llamado puente de los canónigos, en
mitad de la ciudad, casi peatonal, de reciente construcción... y
aún ha falta de ser inaugurado. Se lo dije a
Martín: Inmejorable ocasión para tí y para el puente. Tú
firmarás un largo de tres meses de rodaje y este puente tendrá
al fin la inauguración que hasta ahora le han negado. A ambos van
a reconoceros vuestra valía. Cambié al
puente de Viñalta por el de los Canónigos. Y a Martín Sapia por
Alex del Barco. Lo único que parecía mantenerse en su sitio era
Pitágoras. |
Foto: Manuel Brágimo |
¿Qué hace Edu
allá arriba? Fácil: limpia el parabrisas de la flamante
furgoneta RENAULT para que ninguna sombra entre en cámara. ¿Pero
Eduardo no es el técnico de sonido? Correcto, pero téngase en
cuenta que vamos a rodar un plano de Carlos y Carmela
en la furgoneta. - No entiendo nada. No
importa. El sí. Carlos también. |
Foto: Manuel Brágimo |
Otro Carlos,
aunque esta vez no es un Carlos de ficción. Carlos Bravo
representa a tve y se llegó hasta el set de rodaje para
pillar unas palabritas del niño jesús con destino al informativo
regional de TV-1. En el cortometraje de
"La canción de Marta" tuvimos la suerte de contar con
él y gracias a eso nuestro corto tuvo un buen making off. Sin
embargo en este rodaje no ha podido ser y, a causa de tamaña
ausencia, nos hemos quedado sin making off. Carlos, lloramos tu
ausencia. |
Foto: Leticia Alonso |
Borja entra en el pack
de tve, que viene siempre completo, con cebolla gomaespuma
azul y cuatro preguntas de cultura general. Sin
embargo a mí me parece que Borja-pack se relaja un punto cuando
se pone frente a gente como el menda, acostumbrado como está al
rutinario entrevistar político, que tiene respuestas-tipo tipo
implícitas en la pregunta-tipo. - ¿Tu
próximo largometraje? - Prety Woman. -
¿Prety Woman 2? - No, no... Prety Woman I. |
Foto: Leticia Alonso |
De cualquier lugar
elegido como base para la ficción, es importante ofrecerle al
espectador una imagen privilegiada. El punto de vista común a
todos los habitantes de la tierra, por bello que sea, es
irrelevante. El cineasta tiene casi la obligación de encontrar y
entregar una mirada nueva. Y bella a ser posible, por favor. Pues
bien, gracias a la entusiástica colaboración de José Antonio,
hemos podido hallar un inédito punto de vista del que será a
partir de ahora para muchos de nosotros, "El puente de
Pitágoras". Las dos plataformas aéreas
que Jose Antonio puso a nuestra disposición han dado el fruto de
un plano cenital que hasta ahora solo estaba impreso en la retina
de las cigüeñas. |
Foto: Leticia Alonso |
Ahora reparo en un
detalle relevante: en casi todas las fotografías tomadas durante
el rodaje, trasciende una máxima concentración del o los sujetos
fotografiados. Nadie posa, no hay tiempo para eso. Me
apasionan este tipo de fotos: hablan gráficamente de la exigencia
profesional, de la entrega total a un proceso de trabajo creativo. Cuando
un rodaje va bien, se vive una experiencia colectiva gratamente
enriquecedora. El nuestro a ido putamadre. De ahí el mono
posterior. |
Foto: Leticia Alonso |
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